La creación de Dios
y la obra del hombre para honrarlo
Si buscas solaz espiritual, la Casa de Espiritualidad del Monasterio de La Santa Espina es el lugar perfecto, hoy, como siglos atrás, cuando los monjes del Císter decidieron emprender aquí una vida a imitación de Cristo, buscando la belleza en la sencillez.
La presencia en la iglesia de una de las espinas de la corona de Jesucristo, que da nombre al monasterio, invita a su veneración, y te acerca a ese Dios vivo que, con su Corazón, te ofrece todo el amor que hay en Él.
El monasterio te proporciona múltiples espacios y servicios:
Una iglesia inigualable
Estancias para el estudio
Habitaciones de diferentes tipologías con baño propio
Oratorio con capacidad para cuarenta personas
Comedor
Auditorio
Sala de proyecciones
Cocina diseñada para grandes grupos
Los jardines y el entorno natural que, presididos por los Montes Torozos, rodean el edificio, proponen al rezo del Rosario, la Liturgia de las Horas y, por supuesto, el diálogo con el Creador.
Tanto a la sombra que te ofrece el verano, como en su adustez invernal, las arboledas brindan un paraje privilegiado donde observar, escuchar, reflexionar… ¡descubrir!
Los luminosos claustros cistercienses que, durante siglos se convirtieron en eje de la vida de la comunidad trapense, se entregan hoy al hombre del siglo XXI, que toma el testigo en su afán de conocimiento, acercamiento y entrega al Señor.
CUANTO MÁS CONTEMPLO A DIOS, MÁS DIOS MIRA EN MÍ. MÁS ME ORAR A ÉL, MÁS EL PIENSA EN MÍ TAMBIÉN
San Bernardo de Claraval

